En nuestra última exposición sobre los autores cognitivistas y su percepción sobre las fichas he notado una situación curiosa que pasaré a describir.
Todos sabemos que las fichas no son quizás el mejor método para enseñar los contenidos curriculares en la actualidad. Pienso que los métodos de enseñanza-aprendizaje han evolucionado mucho. Las nuevas metodologías cognitivistas están mucho más cerca de la verdad que los tradicionales métodos conductistas que a muchos nos han aplicado. Pero también pienso que demonizar las fichas como si fueran "métodos del diablo para enseñar" tampoco es justo, y esa fue la impresión que me llevé en la exposición. Sin embargo lo peor es que creo que la percepción sobre las fichas estaba basada en conceptos que no estaban bien fundamentados.
Por un lado vimos unas fichas aisladas, sin una aplicación concreta por una maestra que las utilizase. Eso ya de por si nos da una imagen distorsionada de la realidad, ya que las interpretamos como si toda la información que en ellas hubiese fuese dirigida a los niños directamente y sin filtro, y no es así. Para valorarlas en su justa medida haría falta un mediador/a que las aplicase, que enseñara la metodología con todos sus matices, (¿tienen apoyo? ¿Las instrucciones son claras? ¿Se permite colaborar, preguntar?¿Se referencian situaciones conocidas por el niño/a para ejemplarizar las situaciones reflejadas en ella?), y el mediador, claro está, no hizo acto de presencia.
Por otro lado hemos de entender que la escuela ha cambiado su función. Muchos de los conocimientos que enseña son requerimientos que la nueva sociedad le ha dado y que no estaban en la escuela de antaño. Antiguamente la escuela trataba temas más "académicos" mientras que la familia aportaba valores y conductas. No es de extrañar que las fichas se centrasen más en aspectos más abstractos que la familia no podía dominar tan bien como el maestro/a experto.
Con esto no quiero dar a entender que estoy a favor de las fichas, más bien al contrario. Pero si quiero dejar claro que demonizar un método sin saber bien el por qué puede ser contraproducente, ya que nos hará vulnerables al primero que nos argumente sus beneficios. La ignorancia crea inseguridad y ésta aliados peligrosos.
Las fichas no son malas "per se", han cumplido durante mucho tiempo su función y nos han llevado, en parte, a donde estamos. Ni yo ni mucha gente que aprendió con ellas nos hemos visto incapacitados gravemente para sobrevivir. Las fichas simplemente han hecho lo que han podido y ya no llegan donde los nuevos métodos si lo hacen. No pueden dar solución a la nueva forma de aprendizaje que la sociedad requiere, cuando la información es accesible por cualquiera, en cualquier momento, ya no se requiere memorizarla sino interpretarla y aplicarla en diferentes contextos y situaciones, y es en este aspecto, y en muchos otros donde las fichas no llegan. La sociedad ha cambiado, sus necesidades también . Las fichas cumplieron su función, "descansen en paz".












